Cuando Nico llegó a su oficina aquella mañana y se quitó su gorro de lana y su bufanda, dejando su rostro al descubierto, todos sus compañeros se sorprendieron al ver que no tenía ni un solo bello facial. Estaba totalmente calvo, sin barba y sin cejas.
Nico era famoso por su frondosa y larga barba blanca y su melena de igual color. A raíz de este estilo tan característico, Nico se había ganado muchos motes, como "panda". Habían nacido leyendas debido a su gran matojo de pelo.
Unos decían que él era el mismísimo "Papá Noel", que había dejado su trabajo como repartidor de regalos gratuitos a los niños buenos, y se había metido a oficinista, por que era mucho menos estresante.
Otros decían que en su pasado fue un motorista, con su banda y todo, y que debajo de sus trajes de chaqueta grises, escondía grandes tatuajes de serpientes y demonios sacando la lengua.
Las leyendas no paraban de surgir en torno a su barba. Algunos aseguraban haber oído un leve canto de pájaros cuando Nico pasaba por su lado, lo que dio lugar a rumores que decían que criaba aves dentro de su frondoso matorral peludo.
A veces, cuando algunas compañeras de la oficina se sentían estresadas, buscaban a Nico para acariciarle el cabello y la barba. Incluso algún compañero había requerido de estos servicios. Aunque ellos lo usaban más para cargar pilas, frotándolas rápidamente por todo ese entresijo de rizos y enredos.
Por todo esto, la sorpresa generalizada, creó que todos sus compañeros preguntaran a Nico al unísono:
-¿Dónde están tus pelos?
A lo que Nico respondió:
-Es que hoy hace un frío que pela.

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